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El patrimonio cultural en la formación de docentes

El patrimonio cultural en la formación de docentes

Isabel Ixtlixochitl Contreras Gómez

docente de la ENMJN

 

 

 

 

¿Está considerado en el proceso educativo de niños de edad preescolar abordar aspectos sobre el patrimonio cultural? ¿Las docentes de educación preescolar proyectan en su práctica temas sobre el patrimonio cultural? Los aspectos que definen el concepto de patrimonio han evolucionado a través de los tiempos, desde la formación de colecciones de objetos para preservar la memoria común, hasta la instauración de leyes que definen y protegen una serie de acervos que distinguen una cultura o sociedad por su uso formal o simbólico y que tienen valor como propiedad, como herencia, memoria o bien turístico.

Juego de “Turista” temático: sitios emblemáticos de México

De frente a los antecedentes del concepto de patrimonio, parece oportuno retomar algunas definiciones, como la de Guillermo Bonfil (1989: 10-11), quien la define como el “acervo de elementos culturales (tangibles o intangibles) que una sociedad determinada considera suyos y de los que echa mano para enfrentar sus problemas para formular e intentar realizar sus aspiraciones y sus proyectos, para imaginar, gozar y expresarse”. Olivé y Cottom (1997; 82) define el patrimonio como “aquellos productos culturales, tangibles o intangibles (materiales o inmateriales) que tiene un valor excepcional para una colectividad social determinada y que forma parte fundamental de su identidad cultural”. Néstor García Canclini (1999: 18), lo conceptualiza como los “procesos sociales que, como el otro capital, se renueva, produce rendimientos que los diversos sectores se apropian en forma desigual”. Mientras que el Diccionario Jurídico Mexicano (UNAM, 2009), considera el patrimonio como “todos aquellos muebles e inmuebles, incluso intangibles, tanto públicos como privados que, por sus valores históricos, artísticos, técnicos, científicos o tradicionales, principalmente, sean dignos de conservarse y restaurarse para la posteridad”. Todos esos conceptos responden a un momento histórico; por ello, se reconstruye y se resignifica a medida que creamos conciencia y necesidad de valorarnos como cultura viva. Resulta complejo unificar en una definición el término ‘patrimonio cultural’ por la diversidad de interacciones que éste tiene con el ser humano y por el constante cambio que sufre por la vorágine que conlleva la globalización.

Proyecto sobre el Transporte Colectivo Metro (Estación Merced), reconocimiento del número

Retomando la concepción de Laura Jane Smith en su obra Use of Heritage (2006), “el patrimonio forma parte de un discurso y es una construcción social. Por lo tanto, es en sí mismo un proceso culturalmente dirigido al acto social de hacer sentido y de entender el pasado y el presente”. Algunas veces los espacios patrimoniales tienen más valor por la experiencia que subyace en torno a estos y su simbolismo para una cultura, que por el valor mismo del elemento. Finalmente, no importa tanto lo que es el patrimonio, sino lo que hacemos de él. Es un tema polivalente en el que se involucran varias disciplinas que difícilmente pueden compactarse, por ejemplo, en un museo, pues una exposición que no muestre el proceso patrimonial corre el peligro de convertir los objetos en fetiches anquilosados como una mera interpretación de la cultura. Aun así, Arthur Pedersen (2005) afirma que los sitios con patrimonio tienen un valor intrínseco para todo el mundo por constituir la base de la diversidad cultural y del desarrollo social” en el que se involucran los portadores o propietarios, los practicantes, creadores y guardianes del patrimonio, haciendo un reconocimiento social vinculado con el concepto de propiedad o reconocido legalmente.

 

Lotería de iconografías prehispánicas

El análisis del patrimonio es un aspecto muy nuevo, este surge a partir de la destrucción de espacios emblemáticos por la Segunda Guerra Mundial, de modo que en esa reconstrucción se visibiliza la importancia de preservar y proteger elementos que caracterizan a alguna cultura o nación. Tras la época del nacionalismo, en la que se buscaba crear elementos que distinguieran la identidad de los que habitamos el territorio mexicano, surge una serie de propuestas retomadas posteriormente en el sistema educativo. En la primera mitad del siglo XX, José Vasconcelos impulsó la educación popular y fue su idea central, “Hacer de la escuela una casa del pueblo y del maestro un líder de la comunidad” (Ocampo, 2005; 7). Los niños de edad preescolar no habían sido prioridad hasta 1903, año en el que fue inaugurada la primera Escuela de Párvulos con la presencia del maestro Justo Sierra y otras personalidades del ámbito educativo (Campos, 2016). Valorar la formación preescolar ha sido un proceso largo y un acontecimiento importante en el desarrollo de los niños, el cual se ha transformado en programas educativos y, posteriormente, en la creación de Escuelas formadoras de docentes en educación preescolar.

Muestra gastronómica del Estado de Oaxaca (mole oaxaqueño con totopos)

En las instituciones preescolares se ha trabajado por décadas la identidad cultural a partir de acciones como: los honores a la Bandera y los símbolos patrios, la ceremonia del aniversario de la Independencia de México y la Revolución Mexicana, el canto de villancicos y representación de pastorelas, por nombrar algunas. Sin embargo, estos espacios en las escuelas no parecen suficientes para favorecer la construcción del valor patrimonial en los niños de edad preescolar ni en sus docentes. En el nuevo Plan de estudios de la Licenciatura en educación preescolar aparece, en la malla curricular, la propuesta de cursos optativos que subrayan temas relacionados con el patrimonio.

Juego de canicas con los niños del Laboratorio Pedagógico Lauro Aguirre, anexo a la ENMJN

Como maestra en la formación de docentes de educación preescolar en la Escuela Nacional para maestras de jardines de niños, me he desempeñado en el trayecto de cursos optativos denominados: Patrimonio de la Ciudad de México como dispositivo para el aprendizaje y El Patrimonio Nacional como dispositivo para el desarrollo de las habilidades mentales. El programa del primero de estos cursos, diseñado específicamente para llevarse a cabo en la Ciudad de México, tiene como propósito que los estudiantes identifiquen los elementos y problemáticas del patrimonio de la gran urbe, los analicen desde los principios didácticos y los vinculen con los contenidos de la educación básica mediante el uso socialmente constructivo del tiempo libre para el diseño de estrategias de enseñanza y de aprendizaje. Se busca que los docentes en formación favorezcan sus competencias profesionales y diseñen una propuesta de intervención estratégica e innovadora, orientada hacia la construcción de conocimiento con alumnos de preescolar en un sitio del patrimonio natural o cultural que tenga la Ciudad de México.

Degustando el delicioso mole oaxaqueño, en un ejercicio vivencial del patrimonio de México

El curso optativo sobre Patrimonio Nacional para el desarrollo de habilidades mentales pretende que los estudiantes identifiquen y analicen principios teóricos subyacentes a las habilidades mentales, examinen y desarrollen las habilidades mentales a partir de los diversos lenguajes del Patrimonio Nacional y generen dispositivos en educación básica que contemplen aspectos culturales del Patrimonio local, regional, y nacional. El abordaje de dichos cursos ha partido de la metodología de proyectos, enfocándonos a aspectos particulares de la cultura de la Ciudad de México y la República mexicana. A continuación, se describen algunas de las acciones llevadas a cabo en esta asignatura con estudiantes que cursan el 4°, 5°, 6° o 7° semestre de la Licenciatura en Educación preescolar en la Escuela Nacional para Maestras de Jardines de Niños (ENMJN), la mayoría de ellas en colaboración con el Maestro Mauricio Martínez:

  • Proyecto sobre la Lotería viviente de oficios en la Ciudad de México. Considerando que la lotería ha sido uno de los juegos más populares desde 1769, y con la intensión educativa de favorecer que nuestras estudiantes reflexionaran sobre los oficios que nos representan como pobladores de la Ciudad de México, se realizó la elaboración de cartas gigantes en las que ellas formaban parte de la representación. Como parte del proceso, se realizó un juego de Basta, en el que cada estudiante fue llenando las columnas referentes a alimentos populares, flor o fruto, alcaldía, colonia o pueblo de la Ciudad de México, personaje citadino, espacio o monumento y oficio con cada letra del abecedario. El juego de la lotería viviente se presentó ante la comunidad educativa, lo que permitió valorar al juego como un recurso didáctico que posibilitó reconocer recursos patrimoniales que nos distinguen como una cultura. Gracias al proceso de trabajo colaborativo, se trató de un proyecto exitoso con buena repercusión en la práctica docente de nuestras estudiantes.
Baile la Sandunga, con trajes de tehuanas confeccionados y pintados por las estudiantes de la ENMJN
  • Exposición de sitios emblemáticos de la Ciudad de México. Su objetivo fue crear situaciones de aprendizaje en torno a los bienes del Patrimonio cultural tangible de la Ciudad de México a partir de la reproducción con papel y cartón; proceso en el que se pusieron en juego diversas competencias y habilidades al investigar, diseñar y crear en pequeños equipos. En este proyecto se retomaron los planteamientos que hechos en 1972 por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para la Educación, la Ciencia y la Cultura en la Convención sobre la protección del patrimonio mundial, cultural y natural, en la que se constata que “el patrimonio cultural y natural están cada vez más amenazados de la destrucción, no sólo por las causas tradicionales del deterioro, sino también por la evolución de la vida social y económica que las agrava con fenómenos de alteración o de destrucción aún más temibles” (UNESCO: 1972, 1). El patrimonio lo conforman monumentos, conjuntos y lugares que tengan un valor universal excepcional desde el punto de vista histórico, estético, etnológico o antropológico, también desde el punto de vista del arte, la historia o la ciencia. Se elaboraron representaciones de sitios emblemáticos como: la Diana Cazadora, la Torre Latinoamericana, el Polyforum Cultural Siqueiros, el Palacio de Bellas Artes, el Museo de Antropología e Historia, el Acueducto de Guadalupe, el Monumento a la Revolución Mexicana, las trajineras de Xochimilco, el Parque Hundido y el Hemiciclo a Juárez. Esta experiencia fue compartida en el patio central de la institución y se acompañó de la exploración con distintos juegos tradicionales como: la lotería, serpientes y escaleras, memoria, resorte, carreteritas, balero, matatena y el avión. Al ser una experiencia a partir del juego y los sentidos, resultó significativa no sólo para las alumnas del curso, sino para la comunidad educativa, que valoró su relación con los sitios emblemáticos y reconoció el valor del juego como estrategia de aprendizaje.

 

Juego de Twister infantil (tapete de posiciones) de flora mexicana

Experiencias pedagógicas en el curso de Patrimonio Nacional como dispositivo para el desarrollo de habilidades mentales han estribado en diversos proyectos, entre ellos, un acercamiento a la cultura istmeña y zapoteca de Oaxaca desde ámbitos como: la indumentaria, la gastronomía, la música, la artesanía y la danza. Se trabajó, por ejemplo, la coreografía de la Zandunga, para la cual las estudiantes diseñaron y elaboraron su indumentaria Istmeña, aprendieron el canto Tangu yú en zapoteco, realizaron una exposición de alebrijes elaborados con papel maché y prepararon mole y nieve de leche quemada para la degustación de la comunidad escolar. Se hizo una muestra de materiales didácticos y diseños de secuencias didácticas con temas de patrimonio, con los que asimismo llevaron a cabo su intervención pedagógica en jardines de niños.

Se llevó a cabo además el proyecto sobre el maíz, en el que se valoró el sentido cultural, económico, nutricional e histórico en nuestras vidas cotidianas como habitantes originarios de México. Para su presentación, se diseñaron acciones con el fin de reconocer prácticas culturales a través de la danza, el canto, así como una pequeña muestra gastronómica y el montaje de leyendas sobre el maíz. Las experiencias vividas con las estudiantes de la Licenciatura en Educación Preescolar han sido significativas a partir de estos proyectos, pues promueven el interés, el trabajo colaborativo, la investigación, y enriquecen la formación de su perfil como docentes de manera práctica con impacto en la comunidad escolar, volcando el interés por reconocerse como habitantes de la Ciudad y de la República Mexicana, valorando los patrimonios culturales, históricos, simbólicos, naturales que nos rodean en la cotidianeidad. El ejercicio de valoración ha trascendido a su desempeño docente en el nivel preescolar, lo cual se ha visto reflejado en el diseño de diversas acciones didácticas que promueven competencias educativas, abordando temas sobre el patrimonio cultural de México.

Resulta importante encontrar la concordancia con el nivel preescolar desde las acciones cotidianas desarrollan en los jardines de niños, por tal razón, retomo la consideración de que “todos los niños tienen el derecho a ser respetados en el entorno escolar, con oportunidades significativas de participación, respeto a la identidad, el lenguaje, la cultura y la religión y libre de toda forma de violencia de acuerdo con los Derechos de la infancia” (CNDH, 2010; 49).

Twister diseñado por las estudiantes, sobre gastronomía, arte y cultura del Estado de Guerrero

Una problemática que he observado en muchos jardines de niños ha sido que las docentes realizan acciones correspondientes a culturas extranjeras que dejan de lado la cultura de México. He observado que prefieren que los niños escuchen, canten y bailen música de moda, y no la perteneciente a las tradiciones del barrio de procedencia. Algunas acciones han logrado hacer propuestas para recuperar aspectos de la cultura originaria de sus alumnos a partir de las experiencias que han tenido en los cursos sobre Patrimonio Cultural, los cuales se mencionan a continuación brevemente:

Mi alumna Karina Mondragón Cedillo realizó una lotería musical con un grupo de 2° B en el jardín de niños “Roberto Koch”, actividad que consistía en seleccionar música tradicional y popular en México y relacionarla con su representación gráfica.

Mi exalumna Paula Sofía Miranda Arguelles, quien labora en el jardín de niños “Anahuacalli”, notó que sus alumnos de 3° C hablaban sobre los Chinelos.

La maestra Sofía partió del interés de los niños para proponer realizar una investigación y coreografía con el propósito de trabajar colaborativamente los padres y niños.

Juego de canicas, con la presencia de la Directora Alicia Luna y la subdirectora académica Mónica Villafuerte

Mi asesorada Dea Andrea Guadalupe Reyes Velázquez realizó un informe de la práctica docente para obtener el grado de licenciatura en educación preescolar con el documento: “Taller de danza. Un desafío para la comunicación docente en educación preescolar”, en el que fue analizando su proceso formativo como docente de educación preescolar al trabajar con el montaje de danzas tradicionales mexicanas como: “el zopilote”, “el Bolonchón” y “El pijui”.

Andrea Molina Reyes también en su documento recepcional sobre “La Danza en el Oficio de Enseñar, una estrategia para favorecer la Expresión y Apreciación Artística” se centró en la enseñanza de ejemplos de danza de México.

Muchas de mis alumnas deciden abordar temas sobre el patrimonio de los niños con el material didáctico que diseñamos en clase. Estas son sólo unas cuantas de los cientos de experiencias exitosas desarrolladas en jardines de niños de la SEP en la Ciudad de México.

Presentación de la “Lotería Viviente” acerca de los oficios en la Ciudad de México

Es importante reconocer que, en el Programa de Educación Preescolar, Aprendizajes Clave 2018, en el ámbito sobre exploración y comprensión del mundo natural y social, el objetivo central es que los educandos adquieran una base conceptual para explicarse el mundo en que viven, acercarse a su cultura y fortalecer su identidad como mexicanos. En este proceso, el papel de la educadora es ser modelo de las capacidades que se pretende desarrollar con los niños, favorecer que miren su entorno con atención guiada e identifiquen algunos componentes naturales y sociales del contexto en el que viven. Con relación a la Cultura y vida social, en el mismo programa, se puntualiza la necesidad de abordar las costumbres, tradiciones, actividades productivas, servicios, conmemoraciones cívicas y cambios en el tiempo para el reconocimiento de la diversidad cultural de los grupos sociales a los cuales pertenecen los niños y reconocer elementos comunes y diferentes en sus costumbres como estrategia para favorecer la construcción de su identidad (SEP, 2018).

Los temas sobre patrimonio que se abordan desde el nivel preescolar tienen estrecha relación tanto con las costumbres y tradiciones en sus comunidades, como con los festejos y actos que les identifican culturalmente. Sin embargo, estas representaciones se ven modificadas por la globalización y el neoliberalismo, en el que se va trasformando y diluyendo la esencia original. He visto trajes de la danza de Chinelos y artesanías con imágenes de caricaturas actuales o de súper héroes de historietas. Cada vez es menos frecuente observar a los niños pidiendo calaverita con una calabaza escarbada o caja de zapatos, ahora parecen estar más interesados por las representaciones extranjeras en las que se disfrazan. Es una dicotomía pensar en las tradiciones como algo inamovible. De alguna manera será importante rescatar las estructuras y aceptar que vivimos en una cultura consumista, en la que se van diluyendo y transformando los patrimonios culturales por la influencia de la modernidad líquida, como lo anota el postulado de Zygmunt Bauman.

Juego de aros, acondicionado con cajas y botellas recicladas

La formación profesional de un docente preescolar no consiste solamente en los 4 años de estudios en la escuela normal, pues los elementos culturales provienen de la familia. ¿Cómo salvaguardar las tradiciones de los estudiantes, si las docentes no identificamos las raíces de nuestra cultura? ¿Cómo generar interés por la cultura tradicional de los diversos territorios donde viven nuestros alumnos, si están plagados por productos y costumbres extranjeras? Tenemos un gran compromiso frente a la preservación, respeto, y valor del patrimonio personal y de nuestros alumnos. En las escuelas se trabajan casi siempre las mismas tendencias culturales. ¿Por qué en septiembre siempre aparece la Marcha de Zacatecas? ¿Acaso no existen miles de ejemplos musicales en México? ¿Por qué en diciembre siempre se canta Campana sobre campana? ¿Por qué en Día de muertos se prefiere usar música de películas o de artistas pop? Seguramente uno de los factores es la falta de interés y responsabilidad de los docentes de investigar más, de comprometerse con el enriquecimiento de su propia experiencia con la cultura. Estos aspectos se pueden abordar a partir de múltiples metodologías que deben respetar los procesos evolutivos de los niños, sus necesidades, intereses y, sobre todo, actividades que generen experiencias de disfrute. Considero personalmente que lo que estamos haciendo en los jardines de niños no es suficiente para garantizar que esas generaciones de niños, al ser adultos, tengan responsabilidad por la salvaguarda de su propio patrimonio cultural.

Juego de memoria de dulces típicos mexicanos (Feria de Patrimonio con niños del Laboratorio Pedagógico Lauro Aguirre)

El docente debe conocer las comunidades en las que labora y respetar las representaciones culturales de éstas, para así, hacer propuestas pedagógicas acordes a la identidad y la cosmovisión del contexto. Ser docente es un gran compromiso, requiere formación pedagógica, cultural y respeto por la diversidad, por ello, es necesario investigar, formarse como líder de la comunidad, como un gestor cultural. La atención a la diversidad y multiculturalidad, la política educativa, los problemas sociales, económicos y ambientales, son sólo algunas de las dificultades que tenemos los docentes al laborar con niños de edad preescolar.

Resulta complicado reconocer los patrimonios de las entidades de nuestros estudiantes en época neoliberal, en la que la mancha urbana, la influencia de otras culturas y los cambios se viven con tantos atropellos. Víctor Fernández Salinas (2005; 15) afirma que bien incorporado en el curriculum educativo, el patrimonio reafirma los valores identitarios y singulares frente a los modelos culturales homogeneizados que impone la globalización socioeconómica y la banalidad de los mensajes comerciales y esquemas sociales que difunden los influyentes y masivos medios de comunicación de masas.

 

 

A MODO DE CONCLUSIÓN

A partir de mi experiencia como docente formadora, considero que el patrimonio aporta conocimientos transversales que apoyan la conformación de un tronco común en el contexto general de la educación, por ello el docente debe tener un abanico de experiencias con el patrimonio que le permitan valorar y potenciar los aspectos culturales en su ejercicio docente. Los docentes debemos reconocer nuestros valores identitarios como propios, como parte del bagaje cultural y fortalecer su vinculación a un sentimiento de grupo para poder trabajarlos con la comunidad de nuestros estudiantes. Es necesario mirar a los niños y valorar los procesos de construcción de sus aprendizajes a partir de la relación que establecen con su patrimonio cultural e integrar de manera respetuosa e inclusiva aspectos del patrimonio cultural, sin folklorizar.

Tzompantli de máscaras de vendas de yeso (Curso de Educación Artística)

Las políticas culturales lamentablemente no protegen a los herederos del patrimonio, pues pierden su valor al convertirse en propiedad del mercado cultural y se puede llegar a explotar desde el punto de vista turístico, monopolizando las representaciones culturales por la globalización y disminuyéndola a una selección museística. De modo que cuando se separa un objeto del sujeto en el proceso de patrimonialización, el objeto ya importa más que los sujetos, la manifestación cultural queda entonces en segundo término, poniendo en riesgo la identidad. En una sociedad globalizada en la que se impone un patrimonio cultural, debería de existir asimismo un patrimonio de resistencia para luchar con la comercialización y la interpretación, desarrollando una memoria colectiva a través de acciones creativas, las cuales pueden impulsarse desde las instancias educativas.

Jugando al futbolito

Algunas de las acciones que podemos impulsar son la escucha atenta a las comunidades, el respeto a su autonomía, ser guardianes de las tradiciones y hacer un plan desde cada uno de nuestros espacios de desempeño para salvaguardar las representaciones culturales como una forma de vida sin llegar a la monopolización. El patrimonio está vivo, se conecta con las creencias, las fiestas, la relación con la naturaleza, la memoria, los símbolos y la ideología, con interpretaciones de las realidades múltiples no totalitarias, porque no existe una realidad única, ni una historia constituida como de todos nosotros los mexicanos, es más bien un proceso más móvil y creativo que no siempre se puede preservar.

A partir de la experiencia en el diplomado al que acudí, me pude dar cuenta de la complejidad y problemáticas del proceso de patrimonialización. De allí que considero que, aunque la escuela puede acercar a los niños preescolares a la cultura de su país, es importante que el docente no aísle las representaciones y trate de dar un marco de relación con el patrimonio a partir de los sentidos y la experiencia directa, para establecer una relación significativa y conectada desde lo emocional desde estrategias didácticas que atiendan las problemáticas sociales de cada entorno.

“Toro mecánico” (pero operado manualmente)

Los aspectos de patrimonio deben ser prioritarios en las acciones a partir de la propuesta de situaciones concretas que lleven al niño a construir sus aprendizajes en un ambiente de respeto de a su identidad como parte de la diversidad cultural. En México existe una diversidad de infancias que deben ser consideradas en su particular manifestación y relación con el patrimonio, por ende, los docentes deben formarse en la atención a esa diversidad, acompañando su caminar en el territorio, apreciando sus representaciones culturales, no para imitarlas, sino para retomarlas en la construcción y apropiación de su propia identidad.

 

 

FUENTES DE CONSULTA

-Bonfil Batalla, Guillermo (1989): “La teoría del control cultural en el estudio de procesos étnicos”. En: Arinsana, 10 (pp. 5-36).

-Campos Alba, Elida Lucila (2016) “Una nueva institución: el Jardín de Niños en México”. Colección Las maestras de México, Educadoras y Maestras. Vol. 2 impreso por Secretaria de cultura, Secretaria de educación Pública y el Instituto Nacional de estudios Históricos de las Revoluciones de México.

-Comisión Nacional de los Derechos Humanos México (CNDH) (2010) Derechos humanos de niñas, niños y adolescentes. Consultado el 15 de octubre 2018 en: http://www.cndh.org.mx/Ninos

-Fernández Salinas, Víctor (2005) Finalidades del patrimonio en la educación. Investigación en la escuela. Vol. 56, Pág. 15, Universidad de Sevilla.

-García Canclini, Néstor (1999) “Los usos sociales del patrimonio cultural”. En E. Aguilar Criado (Coord.), Patrimonio etnológico. Nuevas perspectivas de estudio (pp. 16-33) Sevilla: Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico.

-Jane Smith, Laura (2006),  “Use of Heritage” London, Routledge. Consultado el 1 de octubre 2018 en: file:///C:/Users/Ixtli/Downloads/Laurajane%20Smith_uses%20of%20heritage.pdf

-Ocampo López, Javier (2005) José Vasconcelos y la Educación Mexicana. Revista Historia de la Educación Latinoamericana [en línea], 7 (Sin mes) : [Fecha de consulta: 15 de octubre de 2018] Disponible en:<http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=86900707> ISSN 0122-7238

-Olivé Negrete, Julio y Cottom Bolfy (1997), Leyes estatales en materia del patrimonio cultural, CNCA-INAH, México.

-Pedersen, Arthur (2005) “Gestión del turismo en sitios del Patrimonio Mundial: Manual práctico para administradores de sitios del Patrimonio Mundial” Publicado por el Centro del Patrimonio Mundial de la UNESCO

-SEP (2018) “Aprendizajes Clave”. Consultado el 11 de octubre 2018 en: https://www.aprendizajesclave.sep.gob.mx/descargables/biblioteca/preescolar/1LpM-Preescolar-DIGITAL.pdf

-UNAM (2009) Diccionario Jurídico Mexicano, Edición 1 t. IV. UNAM-Porrúa. México. Consultado el 15 de septiembre en: https://es.scribd.com/doc/125958334/Diccionario-Juridico-Mexicano-Tomo-IV-1

-UNESCO (1972), Convención sobre la protección del patrimonio mundial, cultural y natural La Conferencia General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, en su 17a, reunión celebrada en París del 17 de octubre al 21 de noviembre de 1972. Consultado el 2 de octubre en: https://whc.unesco.org/archive/convention-es.pdf

 

 

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Acerca de Isabel Ixtlixochitl Contreras Gómez

Docente del curso optativo Patrimonio nacional como dispositivo para el desarrollo de las habilidades mentales, en la Escuela Nacional para Maestras de Jardines de Niños (ENMJN) y colaborador del Portal VOCES. Maestra de iniciación musical para bebés desde hace 18 años.

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