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Experiencias que dejan huella

Experiencias que dejan huella

Zulema Olguín

Alumna de la ENMJN

Ilustraciones: Annie Ly

 

Mi nombre es Zulema Olguín, soy alumna del cuarto semestre de la licenciatura en Educación Preescolar. En el desarrollo de mis prácticas en la jornada de diciembre del 2015 en el Jardín de Niños “María Elena Chanes”, tuve una experiencia a través de la cual obtuve un aprendizaje significativo.

Mutismo Selectivo Zulema Olguín 4Durante mi segundo día de intervención, en el grupo 2º B se presentó una niña que había ingresado al jardín en diciembre, poco después de finalizar mis prácticas en el 2015. Mi primera impresión de la niña fue que era muy callada y retraída, no hablaba con nadie. Al comenzar la jornada, la docente titular me explicó que la maestra de UDEI (Unidad de Desarrollo de Educación Infantil) estaría con nosotras todo el día, el motivo era Briana, una niña con “mutismo selectivo”.

A pesar de que durante el tercer semestre había llevado la materia de Desarrollo del Pensamiento y Lenguaje en la Infancia y habíamos abordado el tema de trastornos del lenguaje, me di cuenta de que no tenía la información suficiente para entender del todo esta situación. Así que comenzaron a surgir muchas preguntas en mi cabeza (¿qué es eso?, ¿cómo me voy a comunicar con ella?, ¿podré lograr que participe en mis actividades?). Todas estas cuestiones acompañadas de diversas emociones, como es el miedo de no saber si sería capaz de integrarla. Y sorpresa, porque  era algo que no me imaginaba que viviría en prácticas.  E ilusión, venida de poder obtener cosas buenas a través de esta experiencia.

Mutismo Selectivo Zulema Olguín 2Durante ese día continúe apoyando a la docente, pero mi atención  estaba centrada en el trabajo de la especialista con Briana, así que al observarlas pude darme cuenta de que por algunos momentos Briana movía sus labios de manera suave y casi imperceptible, como diciendo algo, la especialista acercaba su oído a la niña para escuchar lo que decía. Con esto me percaté de que no estaba incapacitada para hablar.

Posteriormente, al final del día, decidí preguntarle a la especialista todo acerca del trastorno ya que mi intención era incluir a la niña en mis actividades. Me enteré de que el mutismo selectivo es un trastorno de ansiedad, en el que los niños, en un determinado contexto o con ciertas personas, pueden estar sin pronunciar ni una sola palabra. La especialista me aclaró que durante mi intervención no debía de usar señas como si no pudiera escucharme, ya que Briana entendía a la perfección.

Mutismo Selectivo Zulema Olguín 3Al día siguiente Briana faltó, pero se presentó el jueves, día que fue mi primera intervención. Esa sesión me enfrenté a varios retos: Vencer mi miedo de saber su elección (hablarme o no); poder darles un nuevo conocimiento pero, sobre todo, cómo integraría a Briana sin importar su elección. Delia, la profesora titular, me brindó la oportunidad, durante toda la jornada, de contar con los tiempos necesarios para poder enfocar mi atención a Briana. Esa mañana le pedí a la niña su ayuda para realizar el pase de lista, y lo hizo de manera suave y casi imperceptible, pero lo logró. Había momentos donde no recordaba la serie oral  y me miraba a los ojos, pero yo la miraba intentando brindarle seguridad y, con el apoyo de sus compañeros, ella pudo seguir.
Después, continué con el desarrollo del tema de las gráficas, algo que ellos no habían visto. Así que me sentí nerviosa ya que quería lograr dejarles un aprendizaje significativo, a través de diferentes estrategias de aprendizaje, como la experimentación, el lenguaje oral y la resolución de problemas. Algo que me emocionó mucho fue el mirar a Briana interactuar un poco con sus compañeros y conmigo durante las actividades y, sobre todo, verla llegar al salón y poder notar que, con un tono de voz casi imperceptible, era capaz de decir ‘hola’ todas las mañanas.

Mutismo Selectivo Zulema Olguín 5Alguno de los aprendizajes que pude obtener de esta gran experiencia fue que, como docentes, no podemos prejuzgar ni etiquetar a nadie; siempre debemos darnos el tiempo de conocer a las personas, y de contar con una especialista dentro del Jardín que pueda orientarnos acerca de las adecuaciones que hay por hacer para lograr la inclusión de estos chicos y, más que nada, vencer los miedos, porque en el quehacer cotidiano,  cuando se nos presenta la situación, es ahí donde se puede poner en práctica todos los conocimientos que hemos adquirido, y fue ahí justo que comprendí que la verdadera evaluación es afuera con los chicos, ellos son los mejores profesores, los que te dirán si estás lista y a los que debes bríndarles lo mejor de ti.

 

CC BY-NC-ND 4.0 Esta obra está licenciada bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

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