El gran susto

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El gran susto

CUENTO: Narración oral

De: Berta Von Glümer

Adaptación de: Noemí Aguilar Martínez

docente de la ENMJN

 

ILUSTRACIONES: María Vianey Mendoza Aguilar

y de Isabella Valentina Menes Mendoza (6 años)

 

 

Contar historias y cantar poemas para nuestras niñas y niños es compartir los sentimientos y despertar los sueños: ahí donde nacen las costumbres y se dan cita la Historia y la Geografía. Escribir para los más pequeños es colarnos por el portal de las palabras y entrar a su mundo de paz, de juegos, de noches y amaneceres mágicos repletos de humor. Esta colección de actividades está dedicada a las educadoras. Aquí, intentaré plasmar las huellas de nuestra cultura y su esencia indígena, la lucha por la libertad y la contemplación de la naturaleza, tradiciones habladas y juegos del lenguaje. ¡Espero que lo disfruten tanto como yo en compartirlo!

 

Una vez, un perrito de la granja quiso salir a pasear, pero no solo. Necesitaba al menos un amigo que lo acompañara. Así que fue a invitar a su regordete vecino, el pollito amarillo.

Guau, guau. —Lo que quiere decir en lenguaje perruno: “¿quieres dar un paseo conmigo?”

Pío, pío, pío, lo que quiere decir en lenguaje polluno: “¡con mucho gusto!”

Caminando y platicando, pasaron frente a un gato que tomaba el sol sentado en una piedra. Ambos lo invitaron a su caminata y el gatito contestó:

—¡Miau! Claro que sí.

El pato estaba nadando en el estanque de la granja. Cuando escuchó la invitación quiso ir con sus tres vecinos a conocer lo que había más allá de la entrada. Presuroso, salió sacudiendo sus plumas y en lenguaje patuno contestó:

—¡Cua, cua, cua!, —que quiere decir: “yo también voy de paseo”.

El perro, el pollo, el gato y el pato invitaron al cerdito, que en lenguaje cerduno charló con ellos:

—¡Oing, oing, oing! Hace mucho calor, ojalá encontremos lodo fresco y suave para bañarme en esta mi primera salida.

El pequeño guajolote se esponjó cuando vio acercarse a él al perro, al pollo, al gato, al pato y al pequeño cerdo. Recibió la invitación de sus amigos para responderles en su lenguaje guajolotuno:

—¡Goro, goro, goro! ¡Qué feliz me hace salir a pasear!

Por último, encontraron al borreguito que también aceptó hacer con ellos esa excursión en ese día tan soleado.

—¡Beee, beee, beee!, balaba. ¡Qué gusto andar de aquí para allá, la, la, la, la, la!

Los siete amigos avanzaron hasta el verde prado donde pacía una vaca pinta muy grande. Todos abrieron inmensamente los ojos al ver su enorme tamaño. Nunca habían visto a una rumiante en los pocos días que llevaban de vida. La miraron desde las pezuñas hasta los cuernos y de la cabeza a la cola. Desde su lomo hasta sus ubres… Por fin, el perrito se animó y también la invitó cortésmente a pasear.

—¿Guau, guau, guau?

La vaca dejó de comer, levantó la cabeza con alegría, miró con bondad a los paseantes y contestó que sí en su lenguaje de vaca:

—¡Muuuuuu! ¡Muuuuuu!

Pero los pequeños que nunca habían oído una voz tan sonora en tan mayúsculo animal, se llevaron un susto atroz y cada uno echó a correr despavorido hacia su casa al lado de su mamá.

Así terminó su primer gran paseo, con un gran susto.

 

Y colorado colorín, este cuento llegó a su fin.

 

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Actividad

INICIO

Prepara la lectura de tu cuento (PDF Hoja 1). Disfruta decir los diálogos con alegría, entusiasmo, asombro o susto, según lo sientas. Lee fuerte, pero modulando la velocidad. No corras. Haz las pausas necesarias para que los niños gusten de tu historia. Puedes leerla o narrarla y, al final, muéstrales la ilustración de la Hoja 2 del PDF para que se familiaricen con la historia de manera gráfica.

Luego juega con los niños a expresar las onomatopeyas de los animales con diferentes emociones. No existe el lenguaje perruno como tal, pero será divertido que los niños digan guau, miau… con alegría, miedo, flojera, sueño o espanto. Jueguen a emitir onomatopeyas con los sonidos de más animales de los que aparecen en la historia.

 

Nota: El sonido de los guajolotes se llama cloquear. Perro-ladrar. Gato–maullar. Pollo–piar. Pato-graznar. Borrego–balar. Cerdo–gruñir. Vaca-mugir.

 

DESARROLLO

Ocuparemos para cada pequeño estudiante las hojas 2, 3 y 4 del PDF.

Una vez que vieron la Hoja 2 del PDF, pídeles que observen a los animales de la Hoja 3, son los personajes en la secuencia de la historia. Luego deben recortarlos siguiendo la línea de los cuadros. En su Hoja 4, los van a pegar guiándose por las onomatopeyas o sonidos que emiten los animales.

Cuando tengan su plantilla terminada hagan un ensayo de narración. Apoya a los niños con sugerencias a su entonación, velocidad, voz alta o bajita.

Invítalos a contar el cuento usando su portador de textos para narrar al grupo, a otros amigos de la escuela, a sus papás. Anima a los niños a usar la fórmula para terminar su cuento: Y colorado colorín, este cuento llegó a su fin.

CIERRE

Para hacerte escuchar y entender, deja de tarea a los niños que se lleven su portador de texto “El gran susto” para contar a alguien la historia apoyándose en las imágenes.

Al regreso al salón realiza un reencuentro de 5 a 10 minutos. Sentados en círculo, los que gusten, platicarán cómo les fue en su tarea. A quién le narraron. Cómo les apoyó su portador de texto; su experiencia. Promueve un ambiente de preguntas e intercambio.

 

SUGERENCIAS PARA JUGAR

Los niños pueden descubrir, valorar, recopilar y contar sus tradiciones o las leyendas que conocen de su comunidad (indígena, rural y de la ciudad). Ellos pueden preguntar a su familia, abuelos, tías. Entrevistar a amigos, maestros, personas de su colonia. Pueden dibujar la secuencia de sus historias. Esta recopilación es un buen pretexto para conocer los secretos de su entorno. Su pertenencia cultural aumentará, desarrollarán el lenguaje y, al compartir sus relatos, mejorarán su comunicación.

Imagina una noche con velas y narraciones orales de la localidad.

 

APRENDIZAJES CON QUE SE RELACIONA

Organizador curricular 1. Oralidad

Organizador curricular 2. Narración

Aprendizaje esperado. Narra anécdotas, siguiendo la secuencia y el orden de las ideas, con entonación y volumen apropiado para hacerse escuchar y entender.

 

NOTA CULTURAL DE LA AUTORA

Cuando los niños cuentan una historia se divierten y descubren lo valioso de tener un tema de conversación.  Ellos gustan de estar en contacto con los demás. Que los niños narren un cuento es una forma de relacionarse y hacerse de amigos, averiguar sobre el lugar donde viven y lo que les interesa a sus escuchas. Pueden colaborar, informar, descubrir, compartir. Encuentran lo funcional del lenguaje. Desarrollan su pensamiento y su comunicación.

Nosotros los docentes sí sabemos que cuando ellos llegan al jardín de niños su dominio del lenguaje es muy alto a nivel oral (hablar y escuchar). Hacia los cuatro años los niños conocen muy bien, sin saberlo, la estructura lingüística de su habla materna y los patrones gramaticales. Así que podemos ayudarlos a expandir sus funciones lingüísticas; a construir nuevos y más complejos significados dando propósitos claros y reales.

Contar cuentos a los niños es una forma sutil de acariciarlos con el lenguaje. Luego ellos querrán hacer lo mismo.

 

 

ANEXO: PDF DE ACTIVIDADES

(liga de descarga íconos de arriba a la derecha)

 

CC BY-NC-ND 4.0 Esta obra está licenciada bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

Acerca de Noemí Aguilar Martínez

Nacida en la Ciudad de México, creció en una familia de maestros, cercana al folclor cultural y a los niños de zonas rurales. Educadora y Formadora de docentes desde los 20 años, vivió en Oaxaca donde reforzó la cultura escolar basada en el diálogo, la colaboración y la inclusión. Autora de libros de lenguaje y comunicación para preescolares. Maestra en Educación, lenguaje y Psicoterapia Gestalt. Fue directora del Laboratorio Pedagógico “Lauro Aguirre”, Jardín de Niños Anexo a la ENMJN.

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