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Cuando el arte subió las escaleras de la ENMJN

Cuando el arte subió las escaleras de la ENMJN: la huella sembrada de Raquel Bárcena Molina

Isabel Ixtlixochitl Contreras Gómez

docente de la ENMJN

 

 

 

 

Hay experiencias educativas que no se olvidan porque tocan el corazón y transforman la manera de comprender la enseñanza. Esto no ocurre únicamente en una aula o clase, ni se limita a la transmisión de contenidos. El aprendizaje surge a veces en momentos inesperados en los que la educación se abre a otras formas de sensibilidad, en el que la imaginación encuentra una pequeña ventana y entra el arte.

Recuerdo con claridad una de esas experiencias en la Escuela Nacional para Maestras de Jardines de Niños. Como docente de la institución, subí las largas escaleras que conducen a uno de los espacios mas altos del edificio. Durante muchos años, aquel lugar había funcionado como Cámara de Hessel, sin embargo, bajo la iniciativa de nuestra directora en ese entonces, la maestra Raquel Bércena Molina, ese espacio se había transformado en un pequeño auditorio.

Al llegar, el ambiente era distinto al de cualquier salón de clases. Se levantaba un telón con iluminación teatral y la disposición de las butacas anunciaba que algo especial estaba por suceder. Aquella tarde se presentaba una compañía española de teatro con una adaptación escénica inspirada en Don Quijote de la Mancha.

La obra mostraba unos títeres hermosos que vivían a través de las manos de los titiriteros que respondían a la música que creaban una atmósfera surrealista con la iluminación de velas. Esa luz tenue hacía íntimo y personal la experiencia. Las figuras cobraban vida en manos de los titiriteros mientras la música envolvía el espacio y las sombras se proyectaban por las velas, lo cual ayudaba a sumergirse en la escena más allá del pequeño escenario.

Por momentos sentí que estaba suspendida en una especie de tiempo distinto, pues no solo era una función de títeres, era una experiencia estética que despertaba emoción, sorpresa y una profunda sensación de asombro. Docentes y estudiantes presentes compartíamos un silencio profundo y atento a la historia que se desplegaba ante nosotros.

Aquella experiencia permitió comprender con claridad algo que la maestra Raquel Bárcena había defendido durante años en la formación docente y en la educación preescolar: para valorar verdaderamente el arte en la educación infantil, primero era necesario vivirlo, sentirlo y experimentarlo.

Raquel Bárcena Molina ha sido una figura significativa en la formación de educadoras y en la vida académica y cultural de la Escuela Nacional para Maestras de Jardines de Niños. Ha tocado con la magia de la imaginación y el arte las mentes y corazones de infancias preescolares, de docentes normalistas en formación y de docentes formadores de docentes por varias décadas.

Desde esta convicción, la maestra Bárcena ha promovido dentro de la formación normalista experiencias que ampliaron la mirada pedagógica de los futuros docentes. El teatro, los títeres, la literatura infantil, la narración no eran presentados únicamente como recursos didácticos, sino como lenguajes pedagógicos capaces de generar experiencias significativas de aprendizaje.

Su trabajo ha contribuido a fortalecer la cultura educativa en la que la creatividad, la sensibilidad estética y la exploración artística ocupaban un lugar importante dentro de la formación de educadoras. Nuestro estudiantado no solo aprendía a diseñar actividades para el aula; aprendían también a reconocer el valor del arte como una experiencia formativa capaz de enriquecer la vida de niños y niñas.

La transformación de la antigua Cámara de Hessel en un auditorio es un ejemplo concreto de esa visión. No se trata únicamente de modificar un espacio físico, sino de abrir un lugar simbólico para el encuentro con el arte dentro de la vida académica de la institución.

A lo largo del tiempo ese espacio se convirtió en escenario para presentaciones teatrales, proyecciones cinematográficas y trabajo de la comunidad normalista. Además, la maestra Bárcena promovió la participación de docentes artistas que impulsaron proyectos escénicos y creativos dentro de la institución, sembrando una escuela viva, nutrida de experiencias diversas académicas y culturales en las que el estudiantado tuvo la oportunidad de involucrarse en encuentros académicos, montajes artísticos y experiencias de creación colectiva.

Estas vivencias tienen un sentido profundamente formativo. Al experimentar el arte desde la emoción, la sorpresa y el disfrute, los y las futuras educadoras han podido comprender su valor social y pedagógico desde una perspectiva vivencial. La formación de docentes, además de adquisiciones de conocimientos teóricos, al incorporarse a experiencias culturales, enriquecía la sensibilidad pedagógica de quienes se preparaban para trabajar con la infancia.

Muchas generaciones de docentes formados en la Escuela Nacional para Maestras de Jardines de Niños han sido impactadas por esta visión y han llevado a las aulas el gusto por la narración, el teatro, el juego simbólico y la expresión artística como formas de enriquecer la experiencia educativa de niñas y niños, lo cual también fue impulsado desde la creación de PROARTE, en el que se fomentaba la experiencia estética en todos los semestres de la formación docente.

De esta manera, el legado de la maestra Raquel Bárcena Molina trasciende los años de docencia y los diversos espacios institucionales donde desarrolló su labor. Su influencia permanece viva en las prácticas educativas de docentes de la ENMJN y la práctica de cientos de educadoras que continúan promoviendo experiencias de aprendizaje creativas, sensibles y cercanas a las necesidades culturales de las infancias.

Reconocer su trayectoria también implica reconocer el papel fundamental que muchas mujeres han tenido en la construcción del normalismo mexicano. A lo largo de la historia, las escuelas normales han sido espacios donde miles de maestras contribuimos a transformar la educación del país desde el trabajo cotidiano en las aulas y espacios institucionales.

La vida de Raquel Bárcena Molina forma parte de esas historias que merecen ser contadas. Su labor en la formación de docentes de educación preescolar, su impulso a la educación artística y la convicción profunda de que el arte constituye una dimensión esencial en el desarrollo de las infancias, representa aportaciones significativas para repensar la educación desde horizontes más sensibles y creativos.

Y si es necesario, permitir que el arte suba por las escaleras para dejar una huella que siga sembrando responsabilidad en el normalismo.

 

CC BY-NC-ND 4.0 Esta obra está licenciada bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

Acerca de Isabel Ixtlixochitl Contreras Gómez

Isabel Ixtlixochitl Contreras Gómez

Docente en la Escuela Nacional para Maestras de Jardines de Niños, actualmente imparte los cursos de Música y Artes visuales en la educación infantil. Asimismo, posee dos doctorados: uno en Ecoeducación y otro en Género y derecho. Se especializa en música para niños.

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