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El diario del profesor hoy… ¿Para qué?

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El diario del profesor hoy…

¿Para qué?

 

Guadalupe Edith Bello Cervantes

docente de la ENMJN

Nathalia Santiago Mancera

Alondra Castellanos Bravo

estudiantes de la ENMJN, grupo 306

 

 

 

¿Qué piensa un docente sobre el diario al paso del tiempo?

Guadalupe Edith Bello Cervantes

 

Guadalupe Edith Bello Cervantes

Han pasado ya 28 años desde que egresé de la ENMJN, durante mi formación (1989-1993) me pregunté muchas veces el porqué las maestras de prácticas dejaban siempre realizar un DIARIO; yo decía: “¿y para qué?… es mucho escribir?”, simplemente no le veía sentido. Además, cuando hablo de escribir era literalmente: a mano, y en ese proceso llegaba a terminar cuadernos anotando todo lo que acontecía en el aula y, en general, en el jardín de niños. Durante esas épocas, lo percibí como un trabajo sin sentido. Me decían que había que escribir todo lo que pasaba, de modo que un diario así se convertía en una especie de pergamino.

Cuando como educadora llegué a mi jardín de niños Jangaskani, ¡Cuál no fue mi sorpresa al ver que lo que me solicitaron por parte del Directivo fue, justamente, la planeación y el diario! De ese modo siguió pasando el tiempo, y es que, aunque después fui directora, debía asimismo pedir el diario a mis educadoras y darle seguimiento retroalimentando sobre su uso en el jardín de niños Costa de Marfil durante 11 años. Entonces, el diario ha estado ahí veladamente en mi quehacer docente; pero con la gran diferencia de que, al paso del tiempo, fui encontrando que el sentido se lo dábamos nosotros mismos, así como el uso de su información.

No obstante, ahora, en los 21 años que llevo en la ENMJN, surge la necesidad de enseñar al grupo 306 a llevar a cabo precisamente un diario. Quiero destacar aquí que he compartido académicamente con ellas desde tercer semestre, por lo que a este momento hemos estado juntas durante dos años. Una de mis primeras frases en la clase es: “el diario se hace a diario, y no al final de las prácticas”. Eso siempre desata risas en el aula.

Siempre he visto en mis clases la importancia del diario y de hacerlo bajo diferentes paradigmas; pero hoy día, en plena pandemia, el diario cobra otra mirada, otras aristas que antes no veíamos, aunque conocíamos, como lo es el maltrato infantil, la desnutrición, las zonas precarias de la convivencia y de la economía, etc.

Al realizar mis visitas a las aulas virtuales, identifiqué que definitivamente era difícil para las estudiantes vislumbrar las dimensiones de análisis del diario que años atrás les solicitaba, como, por ejemplo: identificar al alumno en su contexto, la educadora y sus formas de intervención, la directora y su liderazgo, así como la gestión educativa de toda la institución y el contexto social que se desarrolla en lo circundante del jardín de niños.

Pero aun bajo estas limitantes, las estudiantes (docentes en formación) han identificado ‘incidentes críticos’ mediante la utilización de su diario. Los incidentes críticos son situaciones inesperadas y que, sin embargo, suceden a diario, situaciones que debemos registrar y tomar atención. La técnica del ‘incidente crítico’ intenta estudiar la conducta de las personas en los momentos clave.

Ante este contexto, hemos analizado y reflexionado sobre varios autores que nos pueden ayudar a encontrar sentido al diario; entre ellos está: El diario del profesor, de Rafael Porlán, uno de los primeros referentes que utilizo, porque un capítulo habla sobre “el diario como instrumento para detectar problemas y hacer explícitas las concepciones”. Por otra parte, leemos también este libro para enfatizar sobre la importancia del “diario como instrumento para transformar la práctica”. En las 86 páginas de este libro, se pueden identificar varias de las concepciones con las cuales se transforman las miradas diversas de un aula y sus alrededores, todo con la finalidad de enfocar las áreas de oportunidad.

Conforme vamos avanzando en el calendario de los semestres, continúo con la lectura de Miguel Ángel Zabalza, con su libro: Diarios de Clase; aquí, de manera reflexiva y con múltiples ejemplos prácticos, se nos habla de la importancia de escribir y de utilizar los diarios, tanto en el proceso de formación profesional, como de investigación cualificada de la práctica diaria.

Cuando llegamos a quinto y sexto semestres, trabajo con el libro: Conociendo nuestras escuelas, de María Bertely Busquets; aquí, vamos mirando desde un enfoque etnográfico la vida de un aula y sus líneas de transversalidad; es donde las alumnas destacan las aportaciones teóricas y las vinculan con la vida real de las instituciones en su práctica.

Un aspecto que nos ha funcionado muy bien es el ‘colorama en los diarios’, porque, gracias a ello, las estudiantes pueden identificar incidentes críticos y recurrencias en la vida escolar y, de ese modo, es como han logrado vislumbrar su proyecto de intervención socioeducativo y cómo este se irá construyendo durante varios semestres.

Bien, ya les platiqué la forma en que yo lo vivo como docente, en este caso, del grupo 306 de nuestra apreciada institución. Ahora es el turno de ellas, para saber cómo lo sienten y lo experimentan, y ver que tan semejante es a cómo yo lo percibo.

 

 

 

Los diarios del profesor y su transformación

Nathalia Santiago Mancera

 

Nathalia Santiago Mancera

Mi nombre es Nathalia y soy estudiante de la ENMJN, es decir, una docente en formación. Actualmente curso el sexto semestre en el grupo 306. En esta ocasión, en cuanto al diario de prácticas, quiero compartirles mi experiencia, la cual es un suceso por el que todas las que queremos ser docentes hemos pasado u otras que no tardan en pasar. A mi parecer, el trayecto que he llevado como docente en formación ha evolucionado de manera constante, hablando específicamente de los diarios de prácticas. Con ello me refiero a que he pasado por distintas etapas en las que he tenido muchas emociones encontradas. Si pudiera compararlo con algo, lo haría de manera análoga con el proceso de un duelo.

En un principio, la negación de querer realizar un diario era inminente, sentía que no servía para nada. Además de que no veía con claridad cuál era el objetivo de realizarlo, me preguntaba constantemente: ¿qué es lo que debemos plasmar en él?, ¿cómo sé que lo que estoy poniendo es correcto?… Y, por varias jornadas, cada que teníamos que escribir el diario lo hacía con mucho enojo; además del cansancio añadido por tener que escribir y escribir hojas que, en mi pensamiento, era algo poco claro y hasta molesto, pues no me decían nada.

Conforme fueron pasando las semanas y las jornadas, dejé el enojo y la negación a un lado, para comenzar a entenderlo; así que empecé por comprender la importancia del diario en nuestra práctica, y eso fue gracias a las experiencias que las docentes habían vivido a su vez y que nos compartían, en las que el diario muchas veces justamente lo que las ayudó a aclarar situaciones, a evitar problemas y, además, a evaluar nuestra práctica docente. Esto último aún no me quedaba claro entonces; sin embargo, cada que progresaba en mi diario, reflexionaba en lo necesario que, en efecto, era hacerlo.

De pronto, cuando no lo sospechaba, me di cuenta de que escribir el diario ya se había convertido en toda una necesidad. Un día, conforme lo iba leyendo ¡me cayó el veinte! “¡Claro!”, pensé, “esta es la herramienta adecuada para evaluar nuestra práctica docente”. Y sí, es la herramienta que nos permite ver si nuestra planeación cumplió o no sus objetivos, cómo reaccionaron los niños, qué fue lo que yo hice, qué fue lo que no hice, si el ambiente influyó, o quizá los directivos e incluso los padres de familia, etc., y, finalmente, cómo podría mejorar cada vez más con ayuda de él. Todo sonaba tan obvio que me sentía un poco azorada por no haberlo comprendido desde el principio.

Así, las cosas iban bien, hasta que llegó el ‘colorama’, “el ¿co-lor-qué…?”, me decía. Y entré de nuevo en los mil cuestionamientos de la necesidad de por qué debía hacer uno. Afortunadamente no se trataba de algo tan abstracto de entender, ni mucho menos; de hecho, al final, fue algo bastante sencillo, y, si lo pensaba bien, incluso hacía la vida más fácil, puesto que me ayudaba a identificar con más rapidez los diferentes rubros que necesitaba, por ejemplo: todo cuanto dijeran e hicieran los niños sería subrayado de color amarillo… y así, cuando nuevamente tuviera que buscar en mi diario, podría ser mucho más fácil leer y encontrar los párrafos en amarillo, eso, en lugar de leer cuatro hojas enteras en las que quizá ni se hablaba de ellos.

Finalmente, después de todo este proceso con el diario, he podido experimentar y comprender a fondo la importancia de realizarlo cada jornada, me ha permitido conocer mis áreas de oportunidad, los logros que he tenido, el porqué es importante abordar tal tema, en qué beneficia a los alumnos, además de ver los avances, tanto en mi formación docente, como en los avances que los alumnos han logrado en sus actitudes dentro y fuera del salón de clases, permitiendo identificar intervenciones, algunas favorables, y otras no tanto. Sin duda, el diario es una herramienta factible para dar un seguimiento, y, sobre todo, nos es útil como método de reflexión acerca de nosotras mismas y del impacto que estamos dejando a los preescolares, evitando al tiempo juicios de valor e incidencias que en algún momento podrían afectarnos.

Este diario (del cual se puede apreciar enseguida una de sus páginas) fue el primero de esta pasada jornada de prácticas mayo-junio 2021. Fue algo importante para mí, puesto que me daba a la labor de observar a una nueva profesora que está realizando un proyecto respecto al trabajo en línea durante esta pandemia; además, en esta ocasión, fue la primera vez que íbamos a estar tres semanas seguidas en el jardín. Cabe resaltar que me encontraba muy emocionada de poder tener más intervenciones y, sobre todo, de ya no ser en adelante una extraña para los niños, pues ahora me identifican bien cada uno de ellos.

Por otro lado, tuve algunas complicaciones técnicas ante las que la docente titular se ofreció a ayudarme cuando lo necesitara; afortunadamente, encontré soluciones con ayuda de mis compañeras a estos diversos problemas latentes de presentarse. A mi parecer, el trabajo en equipo es fundamental para que nuestra práctica docente sea realmente exitosa. Lo que más rescato de estas páginas fue el gran interés que los chicos mostraban, y cómo al finalizar la sesión aterrizaron el aprendizaje que precisamente se esperaba que obtuvieran. Cabe añadir que la profesora que me observó, me brindó una gran retroalimentación, y que todos esos puntos se pudieron anexar a la escritura de mi diario para tomarlos en cuenta en la siguiente sesión.

Aquí muestro tres imágenes de la evolución de mis diarios a través de los años (Diario 2018, Diario 2019 y Diario 2020):

 

 

 

El diario, elemento vital en la formación de la docente preescolar

Alondra Castellanos Bravo

 

Alondra Castellanos Bravo

Como estudiante de la ENMJN, del grupo 306, y en mi formación como futura docente, he tenido acercamiento hacia una mejora continua, principalmente en lo que respecta a mi persona, pero también en cuanto a un fortalecimiento en el manejo de estrategias que me ayudan a desempeñar de una mejor forma mi labor como maestra en los jardines de niños, es por ello que quiero compartir con mis compañeras de la Nacional, y con todos aquellos a quienes les pueda interesar, la experiencia que he tenido durante estos semestres con el diario como instrumento de trabajo.

Como futura docente, es gratificante obtener resultados favorecedores al momento de realizar las prácticas profesionales con las niñas y los niños de las aulas, en las cuales mi compromiso es brindar una educación que se acople a las necesidades del alumnado. Para ello, es indispensable observar detenidamente los sucesos que se van dando a mi alrededor. En mi caso, en muchas ocasiones, me enfocaba en cumplir únicamente con los aprendizajes esperados. Fue un tanto más tarde, cuando comencé a plasmar mis observaciones en mi diario de trabajo, que me di cuenta de que había más sucesos a los que no había estado muy atenta, es decir, incidentes que en un futuro serían de apoyo en situaciones a las que me enfrentaría, pero que hasta entonces yo no había advertido.

Recuerdo que, en tercer semestre, la maestra Edith Bello mencionaba constantemente que el momento de motivarnos para ir a prácticas eran los llamados ‘incidentes críticos’; pero a mí no me lograba quedar completamente claro ese par de palabras y me preguntaba a qué se referirían exactamente. Sin duda, hoy por hoy puedo decir que, desde ese momento, que fue cuando comencé a realizar mi diario, mi carpeta de evidencias y mi folder, fue de apoyo para lograr tener una mejor organización en el aula. Y no sólo eso; también el cambio en mis diarios fue notorio debido a la implementación que yo misma les di. Siguiendo la retroalimentación de la maestra, yo llegué a pensar erróneamente que el diario era sólo una tarea más, pero no es así, considero que, aparte de que en él es posible narrar de una forma anecdótica las situaciones, asimismo ayuda cuando necesitamos investigar para poder generar nuevas propuestas de intervención y, sobre todo, me sirve como una auto evaluación en el aspecto de retroalimentarme a mí misma, de rescatar mis campos de oportunidad o de cambiar mis estrategias si no me están funcionando del todo para cumplir con mi propósito.

 

La evolución más notoria que han tenido mis diarios es el uso del colorama; yo hago uso de esto para identificar con mayor precisión los acontecimientos más sobresalientes del día y, con el uso de los colores distintos, los relaciono con las personas que tienen que ver en dichos acontecimientos, es por eso que los subrayados me permiten tener una mejor visión al momento de releer; eso, sí procuro no hacer juicios de valor al momento de escribir, ya que es algo que no me corresponde hacer. Más bien escribo los hechos irrefutables para tener una evidencia que sea certera y no falsa; creo que justamente esto es lo que más trabajo me costó desde que inicié con esta herramienta, pero siempre, al final, se aprende algo nuevo con la práctica.

También aquí se trata de innovar día a día y, cuando comenzó la cuarentena por esta pandemia, tuve mayor acercamiento con la tecnología, de modo que me adentré más y aprendí a manejar los diversos programas que mi computadora tiene, razón por la que se me hizo más sencillo realizar mis diarios de manera digital, con ello se me facilitaba enviarlo a mi maestra como evidencia y, aunque lo más importante es el contenido, para mí la presentación también es algo que he mejorado. Con ayuda de la tecnología he dejado volar mi imaginación y diseñado los diarios de diferentes formas, pero siempre con el mismo fin: el de que sea una gran herramienta de apoyo.

He aquí la evolución de mis diarios a través de los semestres (Diario 2018, Diario 2019, Diario 2020 y Diario 2021):

 

 

 

CC BY-NC-ND 4.0 Esta obra está licenciada bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

Acerca de Guadalupe Edith Bello Cervantes

Licenciada en Educación preescolar (ENMJN) y en Psicología Educativa (UAM), Maestra en Educación con especialidad en Gestión Educativa (UDLA-México), y doctora en Educación con especialidad en Evaluación Educativa (COLPOS). Es también especialista CAPEP, directora de Jardín de niños (SEP), Docente Licenciatura en educación preescolar ENMJN, ANÁHUAC Y BERTA VON GLÜMER. así como docente en UPN AJUSCO, UNIVDEP y COLPOS.

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