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La vida a través del smartphone

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La vida a través del smartphone

Rafael Ramos Sánchez

docente de la ENMJN

 

 

 

6.05 a.m.: la alarma indica el inicio del día. Permanecer acostado es una idea que seduce, sobre todo en domingo… Ver el teléfono: un impulso desvanece esa idea original. En la pequeña ventana de 6 pulgadas o de 15 centímetros aproximadamente, una imagen me captura, su composición liviana no precisa mucho esfuerzo: una botella de tequila Don Julio blanco, un caballito, cuartos de limón a un lado, en el pie de la imagen se lee: ¡salud, amigos! El anzuelo ha sido lanzado, 8 me gusta, 2 me encanta, 1 me importa y algunos comentarios, destacan tres coincidencias “invita“. Una historia más en el mar repleto de historias.

El calor de la cama insiste, la luz del día es discreta e ilumina las paredes blancas. Salgo de mi cama un instante, abro la ventana y la brisa matinal da un golpe de autoridad. Regreso pronto a las sábanas que aún esperan manteniendo buena temperatura, me debato entre el deseo de dormir un rato más o de asomarme en los rincones de otros que, mientras que yo acurrucado intentaba tejer sueños, ellos habitaban experiencias dignas de enmarcarse y publicarse. Una postal más exige su espacio, el mensaje advierte sobre las “virtudes del sexo“, aunque tal mensaje es en realidad para promover el uso del cubrebocas y la necesidad de mantener la sana distancia. Y, sin siquiera pensarlo, he quedado absorto entre crónicas, cuyos relatos anticipan que la vida se escribe en distintos escenarios… Los chiles en nogada muestran de manera inequívoca que las fiestas patrias están por llegar.

Los efectos del ejercicio sobre el cuerpo despiertan el ímpetu efímero que se disipa pronto. “10 .93 kilómetros recorridos”, se lee en otra imagen, líneas blancas trazan la ruta en una captura de Google Maps, al margen aparece un puente con la consigna en mayúsculas con la leyenda: “La UNAM es tu casa“… Una imagen más, en el espejo aparece acentuarse un aspecto del cuerpo debidamente trabajado, y se advierte: “Quédate donde te impulsen a mejorar“.

Yo sigo aún en la cama, por segunda ocasión, resisto el llamado a dormir, de pronto el StoryTime de un ex empleado de Casa Toño lanza “sitios instagrameables” para el desayuno, junsto a las 3 mejores series en Netflix: “Vueltas de tuercas en las historias, que te vas a cagar“, “Hola, soy Omar y este es mi primer trago“. De pronto, la alerta de las 750 a.m. se activa sola, ya ha pasado hora y media, y pistas diferentes han llenado la ventana de 6 pulgadas: Facebook, Instagram , Twitter, Tik Tok, han reclamado su sitio: “like , like , like”, grita el entusiasta que aspira a que su mensaje llegue a las ventanas abiertas intentan estar al día. “Hay una edad en que un café, es el único mañanero que te echas” y ello además de sumar pulgares arriba, también se alza con los signos actuales de la carcajada, el tono jocoso parece agrupar a los que, solos, espejean en los muros de los demás y se consuelan a sí mismos con un café y el infortunio que eso entraña.

Yo cedí a mi impulso, y le negué la voz a las sutilezas sin adorno, me alejé de esa ventana que muestra la calle sin filtro, negué mi escucha a las aves que, con discretos silbidos, anuncian su presencia, y a los ladridos a lo lejos, a la canción que canta la calle y, al despertar, resulta inocua.

La ventana de las 6 pulgadas impone su ley y le acompaña la urgencia de observar lo que en teoría me perdí. En el 2020, Jeff Orlowski en su aclamado The Social Dilemma sentenciaba: “Conectados indefinidamente, aferrados a las reacciones y los likes”; subrayaba el hecho de que mientras visitábamos nuestras redes y alimentamos al software que define patrones, nos rendimos al vigilante dentro de una especie de caja hecha de espejos (YO) que de inmediato activa sus tentáculos.

Changan anuncia llegada a México“… la del moño colorado también se baila en medio oriente”, río mientras repito el video, meditando en el comentario que haré: “¡que coordinados!” y lo acompañó con el emoji de “me divierte”, genuinamente sentido…

Pero yo debo desprenderme un momento de la vida y su transcurrir en la ventana del smartphone, debo atender las necesidades fisiológicas que dicta el ayuno. Aunque, el craving se intensifica al desapegarme de mi teléfono, un detonante: “¿cómo se prepara el sándwich más famoso de Tik Tok“?

CC BY-NC-ND 4.0 Esta obra está licenciada bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

Acerca de Rafael Ramos Sánchez

Maestro en psicoterapia psicoanalítica. Es docente de la ENMJN desde el año de 2008. Coordina el Proyecto de Evaluación docente desde 2014. Es Psicólogo clínico en Instituto Mexicano del Seguro Social, se especializa profesionalmente en el ámbito clínico y educativo.

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